sábado, 9 de enero de 2010

EL CAUTIVO!!! Jorge Luis Borges

En junín o tapalqué refieren la historia.
Un chico desapareció después de un malón, se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podría ser su hijo.
Dieron al fin con él (la crónica ha perdido la circinstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre trabajado por el desierto y la vida bárbara ya no sabía oir las palabras de su lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. miró la puerta pero sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de hasta que había escondido allí, cuando chico. los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.
Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber que sintió en aquel instante de vértigo en el que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura a un perro, los padres y la casa.

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